Apenas tengo sueño cuando voy a la cama. Han pasado tantas cosas que mi mente divaga. Los huecos del día se llenan con trozos de lugares a los que fui en otro momento. Con gente que no he visto. Y es así. Una pobre caracterización de un día más. Sé que rincones de mi día son falsos porque no tienen olores, siquiera color. En su lugar queda un vértigo que no quería sentir más. Un aviso indicando que ahí hay un pozo.
Cuando duermo no pienso. Ya lo hago demasiado antes de que me asalte esa incosciencia. Pero cuando el sueño no llega, escribo. Me siento muy perdido.
Advertisement