Hablé con Helen hoy. Jamás nos pondremos de acuerdo. Cuando se fue de mi vida quedó la molesta tarea de las huellas que deja uno en el otro. Suficientemente profundas como para tropezar con ellas. Demasiado livianas como para que no sean importantes en una discusión.
Vuelve la sensación de ser un espectador de mi vida. De que los hechos tienen lugar y que yo no puedo cambiarlos. Vuelven pensamientos desterrados. Vuelve mi oscuridad.
En una sola semana he perdido a dos personas importantes de mi vida.
Vuelvo a casa. Pongo música y me tumbo en el sofá. Suena Días Azules de Iván Ferreiro. No quiero dormir. No quiero que el día se trasforme en el siguiente.
No quiero soñar.
bagatelle dijo:
mayo 31, 2010 a 9:54 pm
Está en tus manos no ser un espectador de tu vida. Por mucho poder y mucho control que creas haber perdido, sigues teniendo mucho más del que imaginas.
“Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies.”
R. Tagore