El pozo

La gente concibe su vida interior de muchas formas. Los más afortunados son capaces de describirla como si fuese un cuadro. La conocen al milímetro. Sin sorpresas. Un conjunto en orden cuya entropía es cero.


Yo no dejo de pensar en hace una semana. Cuando cerraba los ojos y mi mundo interior era una selva. Desconozco la analogía que ha podido hacer mi mente. Esos momentos cuando cerraba los ojos y todo era verde y de noche. En mi mundo interior nunca es de día.
Podría hablar también de las veces que mi mundo interior ha sido un pequeño pozo. Lo hondo que ha sido, o es, depende de las palabras que encuentro para describir dónde queda su suelo. A veces salgo de él a voluntad. Otras me quedo atorado y me roba el aire sin matarme. Soy Tooru Okada en “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” cuando decido volver al mismo por propia voluntad y mirar al cielo.


Ahora mi mundo interior vuelve a ser las dunas metálicas de antaño. Sigo viendo el infinito. Veo el pasado. Veo el futuro. Veo una versión de mi más oscura. Veo una versión más clara. Sé que la vista es el sentido más sobrevalorado.


En todos mis mundos interiores. Todos los que no recuerdo y los que invente, está mi pozo. Hoy me acerco al mismo y da agua. Y bebo. Y pienso en mi selva.
Y tengo sed.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.